Qué lo hacía resoluble
La mayoría de esas preguntas, pese a la ramificación, no necesitaban el criterio de un ingeniero. Con una base de conocimiento bien estructurada, puedes decirle a un cliente exactamente qué hace falta para cambiar los faros o añadir una bola de remolque: el año, el modelo, estos documentos, estas fotos. Se recopila, se registra como solicitud de reforma, y un ingeniero solo tiene que verificar y certificar.
Una minoría de casos sí necesita criterio real: convertir una furgoneta en camper con cama, estanterías y una placa de gas, o leer una foto para decidir si algo se puede certificar siquiera. Esos deben llegar a una persona. La mayoría, de alto volumen y que sigue un patrón, no debería tener que hacerlo.